Bueno chicos, como os prometí quiero informaros sobre cómo realicé la practica de la asignatura.
Mi grupo decidió realizar un cuento multimedia a través de Powtoon. Para ello utilizamos los recursos que el mismo programa nos ofrecía. Lo hemos complementado utilizando otras en páginas Creative Commons, como Pexels o Pixabay. El vídeo creado únicamente con este programa lo podeis ver: https://www.youtube.com/watch?v=PB3F-N3IzU0
Por último, para añadir la música, los audios de voz y unos pequeños vídeos a modo de introducción y de cierre, hemos utilizado el programa PowerDirector, un programa de edición de vídeo e imágenes. Aquí podeis ver como se terminó el video: https://www.youtube.com/watch?v=slp8NnTR3MU&t=1s
Para inventar nuestro cuento lo primero que hicimos fue consultar diversos cuentos populares, de entre ellos decidimos inspirarnos en el clásico cuento infantil de Pinocho.
Nuestro cuento multimedia trata sobre un niño al que le encanta dibujar, pero no se le da especialmente bien, además no cuenta con apoyo suficiente de su entorno. A pesar de ello, nuestro protagonista decide persistir y no rendirse. Gracias a su tesón e insistencia, siguió practicando para conseguir un dibujo perfecto y finalmente lo consiguió.
La moraleja del cuento y el valor que pretendemos transmitir a los niños es que con esfuerzo y dedicación, a pesar de los problemas que nos encontremos, podremos conseguir todo lo que nos propongamos. Decidimos que queríamos transmitir este valor ya que el proceso educativo es un largo camino en el que los alumnos y alumnas se encontrarán con trabas a lo largo del mismo, además de personas que les dirán que no valen o que jamás conseguirán sus propósitos. Por ello con este cuento pretendemos alentarles a que luchen por sus objetivos, y que no se dejen influenciar por quienes les digan que no lo conseguirán, ya que si ponen empeño, con el tiempo lograrán sus objetivos.
Para terminar quiero dejaros el guión del cuento:
Había una vez un niño, llamado Aitor, a quien le gustaba tanto dibujar que quería convertirse en un famoso pintor. Pero era muy torpe para dibujar, y su maestro y compañeros constantemente le decían que no tenía habilidad para ello. Los días que llegaba triste a casa su único apoyo era su inseparable compañero el Gato Paco, pero un día Paco se marchó para siempre.
Tanto le gustaba pintar que trabajaba día tras día por mejorar. Y aún así, siempre encontraban fallos en sus dibujos. Aitor decidió no rendirse y dedicó desde el día que su amigo se marchó todo su empeño hacer un perfecto retrato de él. Siempre hacía el mismo dibujo, y en cuanto detectaba un fallo, lo abandonaba y volvía a empezar otra vez.
Pasaron los años, y con cada nuevo intento su dibujo era un poco mejor. Y aunque el dibujo de su gato era mucho más bello que cualquiera de las que hiciera otra persona, no dejaba de intentar que fuera perfecto.
Cuando aquel pobre pintor llegó a viejecito, su dibujo era realmente maravilloso. Tanto, que finalmente un día, tras mucho trabajo, terminó el retrato de su gato y dijo: "No encuentro ningún defecto, esta vez ya es perfecto", y por primera vez en todos aquellos años, en lugar de abandonar su dibujo, lo enmarcó y colgó en su habitación, muy satisfecho y feliz.
Aquel retrato perfecto llegó a cobrar vida, y volvió a ser el compañero inseparable de Aitor durante el resto de su vida.
Bueno pues con esto y un bizcocho, colorín colorado ¡Este cuento se ha acabado!


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